jueves, 6 de noviembre de 2014

La “tecnica casacional”: elección del motivo




Por supuesto, no todos los asuntos pueden llegar al Tribunal Supremo, el volumen de trabajo sería inasumible y daría lugar a demoras extraordinarias o bien a sobredimensionar el órgano más allá de lo que parece adecuado a su alta función y a la deseable elevada preparación de sus miembros. Estas limitaciones son, además, en principio, constitucionalmente admisibles, pues según la doctrina del Tribunal Constitucional, aunque el derecho a la tutela judicial efectiva del art. 24.1 CE implica no sólo el derecho al proceso en primera instancia sino también a los recursos establecidos en la Ley, sin embargo, al no existir norma o principio constitucional que obligue a la existencia de una doble instancia o de unos determinados recursos, es evidente que, en abstracto, es posible la inexistencia de recursos o condicionar los previstos al cumplimiento de determinados requisitos, siempre que sean justificados y proporcionados. Con todo, no es menos cierto que, en virtud del principio antiformalista, ha de rechazarse una interpretación excesivamente formalista que conduzca a la inadmisión de pretensiones o recursos. Por ello dice el Tribunal Constitucional (p.ej. SSTC  13/1993 y 96/1993) que se infringe el art. 24 CE cuando se deniega un recurso de forma injustificada o no motivada debidamente o por error manifiesto, causa inexistente o interpretación excesivamente formalista.  A pesar de ello, es conocido por todos que el TS ha ido asumiendo, cada vez más, una criticable posición en exceso formalista, de forma que la llamada “técnica casacional” puede hacer perder de vista la Justicia sino, en ocasiones, el propio Derecho.

Por lo pronto, el recurso de casación debe fundarse en alguno de los motivos tasados, pero no puede intentar plantear la cuestión por dos motivos distintos (Cfr. p.ej. STS 3ª  de 9  de abril de 2010, RC 6838/2005, y ATS 21 de febrero de 2013 (RC 1216/2012). Ni siquiera se admite que se proponga un motivo de forma subsidiaria a otro, a pesar de que puedan existir dudas sobre el encaje de la cuestión en uno u otro motivo, y de las variaciones de la doctrina del TS sobre la inclusión de determinados extremos en uno u otro motivo (Cfr. STS 3ª  de 12 de noviembre de 2012, RC 5679/2010), posición que ya hemos tenido oportunidad de criticar.

Por tanto, si el recurrente duda entre dos o más motivos, deberá escoger solo uno. No podrá plantear sustancialmente el mismo vicio por más de una vía ni siquiera a través del tradicional y generalmente aceptado mecanismo jurídico de la pretensión o motivo subsidiario. Y, por supuesto, si la vía que ha escogido resulta errónea, a juicio del TS, su recurso será inadmitido, por más que hubiera sido admisible y estimable por otra vía (Cfr. p.ej. STS 1 de julio de 2013, RC 5392/2010, y 9 de octubre de 2012, RC 5901/2009).


Francisco García Gómez de Mercado
Abogado

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